Un nuevo concepto de centro de estética
El reto de este proyecto era crear un nuevo concepto de estética con soluciones innovadoras y diseños específicos para las necesidades reales de un centro de manicura y pedicura. La imagen debía ser fresca y muy contemporánea que al mismo tiempo transmitiera una sensación de un centro de calidad y con un servicio de gama alta.
Proyecto de Interiorismo y ejecución de obra. Barcelona
Estos fueron algunos de los requisitos de los propietarios del centro de estética:
A nivel de distribución, el objetivo era aprovechar al máximo el espacio y asegurar también la visión desde todo el escaparate frontal.
La solución ha sido situar las dos zonas de trabajo como dos grandes áreas paralelas: una barra en primera posición para la manicura y una tarima-escenario al fondo donde se ubica la zona de pedicura. Esta distribución es la mejor forma de ordenar el espacio, asegurando una buena circulación de los clientes y dejando a las esteticistas en el centro del salón que pueden moverse libremente entre una zona de trabajo y otra.
Una barra para las uñas. La originalidad del proyecto es que la zona de manicura se ha diseñado como una barra lineal donde se suceden cuatro asientos y donde se puede ofrecer un servicio rápido y de calidad con la clienta y la esteticista a ambos lados de la barra.
Una tarima para la zona de pedicura. Justo detrás de la barra, presidiendo el espacio, se ha diseñado una tarima escenario de 2x 5 m de largo donde se sitúa la zona de pedicura. Las tres posiciones de pedicura vienen marcadas por tres fregaderos de acero inoxidables, empotrados en el escalón, que aseguran la máxima ergonomía y comodidad de un servicio de pedicura: lavado, visión frontal del pie y situación horizontal para pintar las uñas. Tres grandes puffs blancos sirven de asiento y potencian la estética informal y joven pero al mismo tiempo cómoda y de nivel que caracteriza el resto del proyecto.
Azul y blanco. Para el color, buscábamos un azul intenso que diera la sensación de “estar en el cielo”, envolvente, relajante pero que no fuera infantil ni demasiado suave. Se pintó todo el esapcio como una caja muy envolvente, del mismo tono. El pavimento es de parquet, y el resto del mobiliario (tanto el realizado a medida como las piezas exentas) son blanco brillante. El dúo de colores, azul y blanco, juega también con el nombre del salón “Divina Vanidad” y con la idea de estar en en el “cielo”, creando por un lado un ambiente limpio y relajante (el azul) y, también, vanidoso y sofisticado (blanco brillante).
Instalaciones ocultas. Para crear un ambiente limpio y lineal todas las instalaciones se ocultan dentro de la barra y de las paredes que dejan una pequeña hornacina a ambos lados donde exponer el producto si es necesario. El resto del espacio cuenta con un pequeño mostrador, un asiento a la entrada y un espejo. Incluso el escaparate se ha realizado con tres columpios de cuerda y madera que juegan con la idea de suspenderse en el cielo. Es un buen recurso para un escaparate que no debía competir con el interior del centro de estética. Sólo una ligera cortina de hilo permite crear intimidad a una parte del salon, al mismo tiempo que deja entrever lo que pasa dentro del salón.