Casa Alta, Cadaqués
Casa Alta, Cadaqués
Casa Alta se levanta sobre un terreno rocoso, en una de las cotas más altas de Cadaqués, donde la piedra licorella aflora bajo la superficie. Lo que podía haber sido un obstáculo se convirtió en el punto de partida del proyecto y en su hilo conductor: el roble teñido en oscuro que reviste buena parte del interior toma precisamente el tono de esa piedra, y tiende un puente cromático entre la arquitectura y el paisaje que la rodea.
La casa se resuelve en dos volúmenes conectados entre sí, que ordenan distintos grados de privacidad: uno para las zonas principales de la vivienda, otro para el trabajo y para los invitados. Un mismo sistema de raíles de iluminación recorre ambos cuerpos y los mantiene unidos pese a la distancia entre ellos: en la escalera continúa por la pared y acompaña el movimiento de quien pasa de un volumen a otro, de planta en planta, sin quebrar la atmósfera de calma que respira toda la casa.
Dentro, el diseño de autor se acomoda al peso de la piedra y de la madera oscura sin perder calidez: la butaca Thinking Man, de Jasper Morrison para Cappellini, y el sofá Sengu, de Patricia Urquiola para Cassina, invitan a sentarse cerca del fuego, con la butaca Maggiolina de Zanotta y la lámpara de pie Bombori de DePadova a un lado, y la mesa baja Refolo, diseño de Charlotte Perriand para Cassina, y la mesa auxiliar Richer de Minotti al otro.
Esa misma calma llega hasta los dormitorios, donde la cama Neowall de Living Divani no la interrumpe, y se prolonga hacia fuera, donde la silla Sundance de DePadova y las tumbonas y el banco Palissade de HAY organizan la vida al aire libre con la piedra licorella siempre presente como telón de fondo. La piedra que un día pareció un obstáculo termina siendo, así, el hilo que cose cada rincón de la casa.
Arquitectura e interiorismo: Francesc Rifé Studio. Fotografía: Javier Márquez.



